ética y confidencialidad
Todo lo que se habla en sesión es confidencial. Trabajo con consentimiento informado y con los límites que la ley y el código deontológico establecen.
Kintsugi nace de una idea simple: las experiencias difíciles no nos vuelven menos, nos vuelven personas con historia. Acompañar ese proceso con respeto es todo el trabajo.
Soy psicóloga clínica y fundadora de Kintsugi, un centro dedicado a la salud mental integral con especial énfasis en la infancia, la evaluación psicológica y la orientación familiar.
Mi trabajo se construye sobre el respeto, la empatía y la confidencialidad. Cada proceso empieza por escuchar sin prisa: qué te trajo aquí, qué has intentado, qué necesitas que cambie.
Enfoque humanista e integrativo. Con niñas y niños trabajo desde el juego terapéutico, porque el juego es su lenguaje natural; con adolescentes y adultos combino herramientas de regulación emocional, reestructuración cognitiva y trabajo con la historia personal.
Con las familias trabajo en paralelo: entender lo que ocurre en casa y en la escuela suele ser tan importante como el espacio de sesión.
Todo lo que se habla en sesión es confidencial. Trabajo con consentimiento informado y con los límites que la ley y el código deontológico establecen.
No hay dos procesos iguales. Los objetivos se construyen con cada persona y se revisan periódicamente, con avances medibles y ajustes cuando hacen falta.
Cuando el consultante es un niño o una niña, la familia es parte del proceso: pautas claras, acuerdos con el colegio y seguimiento cercano.
Entender qué pasa en el cuerpo y en la conducta reduce el miedo y los prejuicios. Explicar forma parte del tratamiento.